¿Aprender con castigo o con premio?

El tema del castigo y el premio, en base al uso de los mismos como herramientas del aprendizaje, se sumergen en un mar de controversias, que poco a poco, va deslumbrando una luz, la cual permite establecer, de cierta medida, cuando se debe utilizar cierta medida para poder corregir o poder incentivar al alumno. Algunos jóvenes que han pasado por este método de aprendizaje han logrado la obtención de becas por ejemplo.

Empezar a temprana edad

Si bien es sabido que el joven a temprana edad, toma los malos estímulos o los estímulos negativos con pesada reacción, es cierto también que es importante el uso en esta edad de premios que incentiven la creación y el aprendizaje del niño. Si bien estos estímulos negativos están mal vistos, y con justa razón, en algunos establecimientos educativos todavía se emplean dichos elementos, causando, en gran cantidad de casos, la reacción adversa en los jóvenes. En cambio cuando se empleó estímulos positivos al os alumnos por cada acción buena realizada, el alumno respondió de buena manera e incremento notablemente la producción del material teórico.

Cuando tienen mayor edad

Así, en cambio, en jóvenes pertenecientes al nivel secundario, se emplea un sistema diferente. En este caso, es recomendable le uso de refuerzos negativos, ya que el alumno crea, por pertenecer a la edad de la pubertad, un espacio en forma de abismo entre la autoridad y el alumnado, creyendo incorrecto la recepción de premios por parte de los directivos y aceptando en caso como parte de una conducta normal, el recibimiento de castigos por las malas tareas realizadas. En base a esto, es importante discernir cuando es correcto aplicar un estímulo negativo y cuando es correcto emplear un refuerzo positivo.